No fue muerte en combate, ni murió por causas naturales, fue asesinado a quemarropa por el Ejército boliviano. Luego fue expuesto en la lavandería de un hospital de Vallegrande y su cuerpo fue ocultado y enterrado en una fosa común junto a integrantes del ELN que comandaba el Che. Pasaron 30 años para que se recuperaran sus restos. A 51 años, La Pastera museo del Che renueva su compromiso militante en homenaje a su memoria y con la firme convicción de que hoy más que nunca debemos recuperar y divulgar su pensamiento. HASTA LA VICTORIA. SIEMPRE PATRIA O MUERTE. VENCEREMOS (contratapa de la Revista Así. Octubre 1967)